viernes

Canciones


“Ya lo estoy queriendo.
Ya me estoy volviendo canción”

Luis Alberto Spinetta.

Cuando era chico aprendía muchas canciones de amor para poder cantarlas cuando estuviera enamorado. Y canciones tristes para cuando estuviera en situación de llorar. Y canciones alegres para salir de mi casa por la mañana, con el sol haciéndome cosquillas: Que para eso está la infancia (y la adolescencia, y la juventud): para llenarse de canciones. Para atesorar el material de tarareo necesario para el resto de nuestras vidas.
Corolario: ser joven es seguir buscando canciones nuevas que tararear.

Don Atahualpa Yupanqui escribió miles de canciones y cuando una vez un periodista le inquiriera respecto de si había estudiado música, le respondió que no: “Sólo he estudiado mucho silencio”, respondió. Tenía razón. Las mejores canciones son las que no necesitan asesinar el silencio, sino hacerse sus amigas.

Me desperté con frío en los pies y lagañas en mis ojos, y ese Hit que suena en mi cabeza. Los hits son canciones que parasitan en nuestras mentes para poder sobrevivir a costa de nuestros pensamientos. Los hits son los troyanos de la conciencia. Pagaría lo que sea a la persona que me enseñe cómo se desaloja a estos intrusos.

Hay canciones que detesto porque me engañaron. Siento por ellas ese odio sociabilizado que sólo se tiene hacia los viejos amores que ya no son. Ellas me abandonaron, pasaron los años y las encontré de vuelta; hoy me juran que todo volverá a ser como antes. Y me ruegan que vuelva a cantarlas, aunque más no sea por gratitud a aquellos tiempos.
Pero no hay caso: soy capaz de perdonar cualquier cosa, de olvidar todos los agravios y las infidelidades. Pero jamás podría perdonar a una canción que me ha mentido.

Cuando muera, Dios va a acercar su oreja a mi corazón para auscultar las canciones que me quedaron dentro. Yo voy a pedirle perdón por todo ese tiempo -¡Horas, días y años de mi vida!- que he “perdido” escuchando las canciones “equivocadas”.

Yo conozco una canción vieja: Cuando se la canta, el hoy deja de ser hoy y se convierte en ayer. También sé de una canción que sabe detener el reloj. Quizás ahora, en este mismo momento, aunque no seamos capaces de descifrarla, estamos escuchando una de aquellas canciónes de mañana. "Esto lo toqué mañana", dice el trompetista del cuento de Cortázar
La música es uno de las pocos poderes capaces de confundir al tiempo y de recobrar lo mejor de nosotros mismos.

No hay comentarios.: