
Y te sigo preguntando qué te pasa
aunque ya hace tanto tiempo que te fuiste.
Ni una sola de mis cartas respondiste;
no te encuentro, ni en la calle, ni en tu casa.
Sólo sé que una mañana, de repente
al silencio, sin defensa ni abogado
me penaste. Lo que fuera amor hablado
hoy en día se me ha vuelto amor silente.
Pero ya no sé si quiero a la que hablaba,
o a esta nueva de mudeces como altares,
tan claras como el cielo es de celeste.
Qué difícil es vivir sin tu palabra,
pero qué sería de mi sin tus callares.
Contéstame, por favor, no me contestes.
1 comentario:
a la mujer eternamente esperada.... eternamente admirada......
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